Microrrelato. “Mirada esquizoide”
Mirada esquizoide.-
La silla se convirtió en una mujer sin cabeza con los brazos extendidos en la alfombra y las piernas abiertas. Las lianas tupidas se abrieron de par en par con un movimiento continuo, leve, como el de una cortina movediza, de allí fueron saliendo encajes que daban a luz una inmensa vagina palpitante. No era una mujer ¿o sí? , no tenía cabeza ¿La tenía? ; sugería su imagen la de un monstruo peligroso, silente y lerdo. Del cielo empezaron a manar montones de objetos: un carro de juguete de color rojo, un arco iris de plástico, una yanta; todos eran absorbidos por la siniestra y palpitante vagina.
La lluvia cesó. La vagina dejó de latir, el cuerpo inerte de lo que fue antes una silla ¿O una mujer? había expirado: ya pronto cambiaría el ojo y la mente y transformarían al objeto en lo que antes era. La próxima vez sería (la silla o mujer) una discreta y tímida nínfula contorsionista con dotes políglotas y titiriteros
María Inés en La Tarántula literaria
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