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Viernes 13 ¿Superstición?
Un Viernes 13 que caiga en el día 13 de cualquier mes se considera un día de mala suerte en las culturas anglosajonas. Existen supersticiones similares en otras tradiciones; particularmente en Grecia, España y América Latina, el martes 13 tiene el mismo papel, al igual que el viernes 17 en Italia. El miedo a los viernes 13 se llama collafobia o friggaatriscaidecafobia, siendo una forma espeluznante de triscaidecafobia, o Trezidavomartiofobia, que es la fobia al número 13.
Los estudiosos de las supersticiones, indican que el temor al viernes 13, se debe principalmente a un hecho histórico en concreto, un evento que con el paso de los años continúa causando polémica por lo oculto de las circunstancias en que fue envuelto.
Remontándonos a datos históricos que puedan dar explicación a esta superstición, podemos remontarnos a un Viernes 13 de octubre de 1307: en este día la orden de los Caballeros Templarios fue perseguida por la Santa Inquisición, arrestándoles simultáneamente esa misma noche en toda Europa. La causa de esto fue la suposición de que los caballeros se reunían a hacer celebraciones paganas y practicar la herejía. Por ello fueron asesinados o condenados a la hoguera, en una matanza colectiva. Muchos de los caballeros huyeron y pudieron salvarse, llevando consigo secretos que ha dado margen para muchísimas especulaciones. Creaciones de sociedades secretas como los Masones, Rosacruces, etc. Desde entonces el viernes 13 se considera fecha de mala suerte.
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Etiquetas: Alquimia, CuriosidadesEl entierro prematuro, Edgar Allan Poe
Hay ciertos temas de interés absorbente, pero demasiado horribles para ser objeto de una obra de mera ficción. Los simples novelistas deben evitarlos si no quieren ofender o desagradar. Sólo se tratan con propiedad cuando lo grave y majestuoso de la verdad los santifican y sostienen. Nos estremecemos, por ejemplo, con el más intenso “dolor agradable” ante los relatos del paso del Beresina, del terremoto de Lisboa, de la peste de Londres y de la matanza de San Bartolomé o de la muerte por asfixia de los ciento veintitrés prisioneros en el Agujero Negro de Calcuta. Pero en estos relatos lo excitante es el hecho, la realidad, la historia. Como ficciones, nos parecerían sencillamente abominables. He mencionado algunas de las más destacadas y augustas calamidades que registra la historia, pero en ellas el alcance, no menos que el carácter de la calamidad, es lo que impresiona tan vivamente la imaginación. No necesito recordar al lector que, del largo y horrible catálogo de miserias humanas, podría haber escogido muchos ejemplos individuales más llenos de sufrimiento esencial que cualquiera de esos inmensos desastres generales. La verdadera desdicha, la aflicción última, en realidad es particular, no difusa. ¡Demos gracias a Dios misericordioso que los horrorosos extremos de agonía los sufra el hombre individualmente y nunca en masa!
Ser enterrado vivo es, sin ningún género de duda, el más terrorífico extremo que jamás haya caído en suerte a un simple mortal. Que le ha caído en suerte con frecuencia, con mucha frecuencia, nadie con capacidad de juicio lo negará. Los límites que separan la vida de la muerte son, en el mejor de los casos, borrosos e indefinidos… ¿Quién podría decir dónde termina uno y dónde empieza el otro? Sabemos que hay enfermedades en las que se produce un cese total de las funciones aparentes de la vida, y, sin embargo, ese cese no es más que una suspensión, para llamarle por su nombre. Hay sólo pausas temporales en el incomprensible mecanismo. Transcurrido cierto período, algún misterioso principio oculto pone de nuevo en movimiento los mágicos piñones y las ruedas fantásticas. La cuerda de plata no quedó suelta para siempre, ni irreparablemente roto el vaso de oro. Pero, entretanto, ¿dónde estaba el alma? Sin embargo, aparte de la inevitable conclusión a priori de que tales causas deben producir tales efectos, de que los bien conocidos casos de vida en suspenso, una y otra vez, provocan inevitablemente entierros prematuros, aparte de esta consideración, tenemos el testimonio directo de la experiencia médica y del vulgo que prueba que en realidad tienen lugar un gran número de estos entierros. Yo podría referir ahora mismo, si fuera necesario, cien ejemplos bien probados. Uno de características muy asombrosas, y cuyas circunstancias igual quedan aún vivas en la memoria de algunos de mis lectores, ocurrió no hace mucho en la vecina ciudad de Baltimore, donde causó una conmoción penosa, intensa y muy extendida. La esposa de uno de los más respetables ciudadanos -abogado eminente y miembro del Congreso- fue atacada por una repentina e inexplicable enfermedad, que burló el ingenio de los médicos. Después de padecer mucho murió, o se supone que murió. Nadie sospechó, y en realidad no había motivos para hacerlo, de que no estaba verdaderamente muerta. Presentaba todas las apariencias comunes de la muerte. El rostro tenía el habitual contorno contraído y sumido. Los labios mostraban la habitual palidez marmórea. Los ojos no tenían brillo. Faltaba el calor. Cesaron las pulsaciones. Durante tres días el cuerpo estuvo sin enterrar, y en ese tiempo adquirió una rigidez pétrea. Resumiendo, se adelantó el funeral por el rápido avance de lo que se supuso era descomposición.
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Etiquetas: Cuentos“El beso”. Leyenda de G.Adolfo Becquer.
La leyenda del beso.
Era el tiempo en que el ejército francés de Napoleón había tomado Toledo (1808-1812) y tal cantidad de soldados acampaban en la plaza que tuvieron que coger todo tipo de edificios, sin reparar en su clase, uso o destino. Lleno el alcázar, empezaron a «habitar» todos los conventos e iglesias de la ciudad.
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Etiquetas: LeyendasLeyenda de los Pirineos.
Una leyenda sobre el origen de los Pirineos asegura que cuando Heraklés o Hércules, hijo de la diosa Hera, prendió una gigantesca pira para quemar ritualmente el cuerpo de la difunta ninfa Pyrene, las piedras se deshicieron y licuaron, y desde las montañas se convirtieron en ríos de oro. A partir de entonces, los ríos de los Pirineos fueron hollados en distintas etapas de la historia por buscadores convencidos de que en su cauce podrían hallar el rico metal. Alguno de los ríos todavía conserva un nombre asociado a esa antigua creencia, como el río Aurín.
Fuente: Aragonesasi
Etiquetas: LeyendasEl nudo gordiano.- Leyenda.
El nudo gordiano.-
Faltaban aún cuatro siglos para que Alejandro Magno viniera al mundo, cuando en Frigia (la actual Anatolia, en Turquía), un oráculo anunció al pueblo que un día verían llegar por la Puerta del Este, a su verdadero rey y que le reconocerían por el hecho de que, al atravesar esa puerta, un cuervo se posaría en su carro.
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Etiquetas: Leyendas romanas




