¿Está enterrado Lorca entre Víznar y Alfacar?
Lorca no está ni en Víznar ni en Alfacar; quizá la familia se lo llevó»
«En un lugar cualquiera, un día que no nombro»… tituló Gabriel Celaya un libro con tres poemas para su amigo Federico García Lorca, compañero de la Residencia de Estudiantes. No le faltaba razón al poeta de Hernani, a pesar de que él no supiera entonces la suerte que correría su amigo ni la polémica que acompañaría su enterramiento.
ABC ha recorrido los 2,5 kilómetros que, por el camino de Fuente Grande, separan Alfacar de Víznar, en la sierra de Huetor, la cuna luctuosa de Lorca. A 7 kilómetros de Granada, estas dos poblaciones han vivido respetuosa pero fría -muy fríamente- el debate sobre la tumba de su vecino más universal. «¿Que dónde está enterrado Federico?» La pregunta, no exenta de recochineo, responde a otra previamente hecha por la periodista a dos señores de edad, que descansan al calor del tímido sol otoñal.
Están sentados al pie de una de las entradas del Parque Federico García Lorca. Dicho esto parecería que la respuesta es sencilla. Pues no: «Mire, señorita, aquí no tenemos claro dónde está el poeta. Hay dos sitios posibles, aunque yo creo que no está en ninguno de los dos lugares. Yo creo que la familia se lo llevó».
¿El barranco o el parque?
La revelación dejaría a Ian Gibson de una pieza. «¿Pero ustedes creen que no está aquí, después de la que ha liado el juez Garzón?», se le repregunta. «Eso es lo que aquí todos comentamos pero, vamos, al grano, si usted es periodista y quiere saber dónde puede estar, pues los de turismo de Alfacar creen que en este parque que está detrás de mí. Si pregunta a los de Víznar, le dirán que en el barranco». He ahí el dilema. Con escepticismo contagiado por el anciano, este periódico recorre los dos escenarios posibles de la tragedia.
El primero, en el Parque García Lorca (vacío como un cementerio a pesar de la hora central del día), donde un monolito en el que se lee «A la memoria de Federico García Lorca y de todas las víctimas de la guerra civil» recuerda, pegado a un olivo, el enclave en el que una de las hipótesis populares ha decidido que cayó muerto el poeta el 19 de agosto de 1936, un mes después del comienzo de la guerra civil. «Si aquí murió -explica una mujer de Alfacar que se para ante la inscripción-, aquí le enterraron. Así que nosotros creemos que es imposible que repose en el barranco». Parece que esta señora, defensora de su pueblo, está convencida de que los restos que han traído de cabeza al magistrado están en el parque. Pero sólo si no se rasca demasiado porque si se hace, la respuesta no puede ser más cínica: «Es preferible para todos que esté aquí o allí [en Víznar], si no, fíjese la que se va a liar». De nuevo la duda.
Ahora toca recalar en el barranco de Víznar donde la segunda hipótesis de trabajo ha situado la tumba. Allí es donde se excavaría si la intención de Garzón, tumbada ya por la justicia, algún día prospera. Dos jóvenes aplican la lógica al explicar que «tiene mucho sentido que a Lorca lo fusilaran al pie del barranco y cayera allí». «Allí» es una vaguada cubierta de flores donde podrían reposar, junto a Federico, el maestro Dióscoro Galindo y los banderillos Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, cuyas familias piden la exhumación, en contra de Fernández-Montesinos, el sobrino de Lorca cuyo padre también fue asesinado como su cuñado Federico. La duda en la familia del poeta; la duda en Víznar y Alfacar.
Mayte Alcaraz en ABC
Etiquetas: Actualidad



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